Testimonio – “Aceptar las Diferencias…”

Mi nom­bre es Israel de Jesús Ponce, soy de la comu­nidad de Sala­masí, un pequeño pueblo de 3,000 habi­tantes a oril­las de la car­retera panamer­i­cana. Hace cinco años entre al CEAR porque me ento­toro­taron las ami­gas que tenía en el bar­rio, y decidí pro­bar suerte en esta escuela e ir a estudiar.

Durante el primer año vimos una clase que se llam­aba For­ma­ción Inte­gral, y un día la pro­fe­sora nos llevó un vídeo sobre género, fue algo que marco mi vida, a par­tir de eso hubo un antes y un después… Ese día decidí decir­les a mis papás que era gay. Fue un momento muy doloroso y para mis papás fue muy duro acep­tarlo, pero el psicól­ogo de INPRHU nos apoyó y ahora todo está bien, ellos me han acep­tado por quien soy y están apoyán­dome en lo que pueden.

Estaba estu­diando en la Uni­ver­si­dad, pero me tuve que salir, porque no tenía dinero para pagar la men­su­al­i­dad, y aunque mis papás me apoyan, tam­poco tienen dinero para eso… trate de con­seguir un tra­bajo, pero la dis­crim­i­nación es grande y los úni­cos tra­ba­jos que he podido con­seguir son ven­di­endo rosquil­las de casa en casa y ven­di­endo cosas que vienen en catál­o­gos, como la AVON.

Con el tiempo me di cuenta de que para salir ade­lante, a pesar de la dis­crim­i­nación, la solu­ción era tra­ba­jar por mi cuenta, poniendo en prác­tica lo que hasta ahora he apren­dido, y ahí fue cuando pre­senté mi plan de nego­cios para poner una granja de pol­los, y me lo aprobaron.

En este momento estoy tra­ba­jando con un primo, y jun­tos esta­mos haciendo las galeras para los pol­li­tos. Tengo la esper­anza puesta en que si todo sale bien voy a lograr tener el dinero para apo­yar a mis papás y seguir estu­diando en la Universidad.

Tam­bién hemos pen­sado con mi primo en vender la gal­li­naza como abono orgánico, y así enseñar a la gente como se puede abonar los árboles sin tener que com­prar químicos…

Siento que ahora la gente me ve difer­ente, imagí­nese que ya hasta he recibido encar­gos para cuándo empiece a producir.

Quizá algún día pueda tener una granja de pol­los más grande, para así poder apo­yar a todos por igual, y darle la opor­tu­nidad a quienes son difer­entes de seguir sus sueños sin tener que escon­der lo que son para que se hagan realidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *